Alberto Giorgi
El fundador, y el hombre que sabía contar las aceitunas antes de que cayeran. En las fincas de los Torlonia —el latifundio que desde 1853 comprendía las tierras de Canino, compradas a los herederos de Luciano Bonaparte junto con el título principesco— era él quien estimaba los quintales. Recorría el olivar y decía cuánto daría: sobre esa cifra la empresa hacía las cuentas de la campaña.
Es un oficio que hoy se hace con drones y modelos de previsión, y que él hacía a ojo. Esa manera de mirar un árbol es lo más antiguo que nos ha dejado.
